Lujuria

Despídete sanamente de un amor. Cómo enfrentar una separación de pareja

Eventos para solteros 310414

Es una ordinariez quedarse en Madrid el verano. Quiere esto significar que, no habiendo château ni cortijo donde pasar un mes, se emplea todo el tiempo en los baños, aunque nadie de la familia se bañe nunca. Hay familias, pero yo apenas lo quiero creer, de quienes se asegura que, por no infringir dichas leyes y liturgias, hacen como que se van de viaje, y con discreto y económico disimulo se quedan aquí, en reclusión severísima, sufriendo este linaje de martirio, para tener propicia a la deidad a quien rinden culto, que es la Moda. Sea como sea, ya de veras, ya valiéndose de tretas y de recursos algo sofísticos, ello es el caso que en los meses de julio, agosto y septiembre apenas queda en Madrid persona conocida. Las personas que quedan, se dice en estilo culto, que no son conocidas, para dar a entender que no son de la crema de la sociedad; de la flor y la nata. Tranquilicémonos, no obstante, y no compadezcamos a las personas no conocidas que fiaron o prestaron. Yo lo siento y lo extraño.

COM A l llegar a la bufete del templo la secretaria les preguntó cómo les había ido en esos meses de matrimonio a lo que ellos le respondieron que bien, que incluso mejor de lo que habían pensado. Y así podemos encontrar infinidad de casos, tanto por la acceso eclesial como por la civil, que al poco tiempo de casados dan por terminada la relación que, en principio, se había planteado para toda la vida. Pareciera que, en casos como los que hemos mencionado al inicio, se ha vivido precisamente un amor líquido que por su endeblez y ante los requerimientos de la vida matrimonial, se ha roto con los primeros retos que se han presentado. Es decir, que sepan que el matrimonio es un sacramento de servicio y que es un acceso para la santificación de los esposos y de los hijos.

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