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Una chica complaciente 584984

Categorías Filosofía de la mujer Si hay algo que sabemos hacer la mayoría de las mujeres educadas en el patriarcado es complacer: no en vano se nos ha forjado para ello. He aquí lo que, a mi juicio, representa nuestro mayor reto como mujeres en la sociedad actual: liberarnos del patrón de la complacencia. Su precio no es nimio: nada menos que la traición a nosotras mismas. Este es el coste de que nos quieran: dejar de querernos a nosotras mismas, desconectarnos de nuestros anhelos y necesidades; el coste de que nos aprueben: ignorar el fenómeno y la prioridad de la auto-aprobación. Al final nos encontramos con que necesitamos hacer un esfuerzo particularmente detenido para reconocer qué es lo que queremos cuando hay otras personas involucradas. Nos sentimos sin darnos cuenta obligadas a complacer, como si fuera un deber legítimo y necesario. Todo esto opera a niveles muy sutiles.

El deseo de la hija modélica, se ha heredado de abuel s a padres, tod s han tratado de educar y obtener ese perfil cándido en la hija que fue nuestra bisabuela, abuela, madre y nosotras mismas. Nuestra cultura teme al poder mujeril, por eso, este tipo de padres y madres, ante cualquier atisbo de talento, de fortaleza, de creatividad, tiende a reprimir, a callar la berrido, a silenciar el poder. Si ella abandona la casa y en consecuencia accede a la cultura y a la vida social, el hombre ha de compartir las esferas de eficacia. Cuando una mujer brilla experimenta levemente rechazo a su alrededor, no únicamente por parte de los hombres estrella también por parte de las propias mujeres.

Busco adeudar. Amistades sexuales, pasarlo estupendo, me pone abundante dar duro y que griten. Admirar a. Otra galán teniendo amor. Y nosotros. Al mismo tiempo. Nos gusta disfrutar.

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